El mundo es mundo y hay que vivirlo
El mundo no te va a apapachar.
No está diseñado para eso pero tampoco tiene agenda en tu contra, simplemente es lo que es y entre lo que es, pasa que a veces vas a la tienda y no hay lo que buscas, que tenías un plan y llovió, que un amor no funcionó, que el mes no llegó como lo proyectaste, que el empleado que entrenaste se fue, que la maquinaria falló justo cuando más la necesitabas.
Eso no es mala suerte, es el mundo siendo mundo.
Hay una frase que la digo desde hace tiempo, no sé si la leí, si la escuché o me la inventé. Ya no importa.
Las malas hay que hacerlas buenas.
La decía en el corporativo cuando las cosas se ponían difíciles, y en una empresa con maquinaria de los años setenta y ochenta, las cosas se ponían difíciles seguido, no le explicaba nada a mi gente, solo la decía. Y funcionaba, no porque resolviera el problema, sino porque cambiaba el lugar desde donde lo enfrentábamos.
Pero la frase no es solo del corporativo, la frase es de la vida.
Y antes de que se genere confusión vale la pena nombrar que esto no es resignación, no es conformismo, no es aguántate y ya.
La resignación dice: esto está mal y no hay nada que hacer.
El conformismo dice: esto está mal pero me acomodo.
Lo que estoy describiendo es otra cosa, es reconocer que el mundo no está diseñado para complacerte, y desde esa base, no desde la queja, no desde la sorpresa, debes operar.
El quejoso no es flojo, el quejoso muchas veces trabaja duro, el problema es que gasta su energía peleando con lo que es, tratando de convencer a la realidad de que debería ser distinta y mientras hace eso, lo que sí podría mover se queda quieto.
La postura que estoy describiendo no ahorra esfuerzo, lo redirige.
Cuando algo sale mal, en el negocio, en la cocina, en cualquier lado, la pregunta no es por qué pasó, eso va en otro momento, en la reflexión para el aprendizaje, pero si te lo preguntas demasiado, esa misma pregunta, te ancla en el pasado y el pasado ya no se mueve.
Así que la pregunta inmediata es ¿qué saco de aquí?
Eso es hacer las malas buenas y en ese momento exacto es lo único que produce algo.
El mundo es mundo y hay que vivirlo, lo digo en las juntas, en los negocios, en las conversaciones donde alguien quiere cambiar lo que no se puede cambiar.
Lo digo cuando llueve en el plan, cuando el amor no funciona, cuando la tienda no tiene lo que fui a buscar.
No sé si es sabiduría, solo sé que funciona.