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La purga piñera

3 min de lectura

En la reunión mensual y celebrando que colocamos la última cosecha de manera exitosa, Raúl me comentó y actualizó cómo anda el mercado de la piña, ya que como es obvio al tratarse de un producto del campo esto es muy volátil.

Me comentó que el mercado de la piña está entrando en una etapa complicada y no es una sola cosa — es un coctel de factores que se juntaron al mismo tiempo y que están sacudiendo a productores en todo el país.

Costa Rica inundó el mercado americano con piña. Estados Unidos no aceptó la piña mexicana. Esa piña que no cruzó la frontera se quedó en México y generó sobreoferta inmediata. Y para rematar, hay estados de la República que antes no producían piña y hoy ya están sembrando — más oferta en un mercado que ya estaba saturado.

A eso le llaman la purga piñera. Y lo es.

Y suena a catástrofe. A corto plazo, para muchos productores, principalmente los pequeños, lo es.

Pero aquí está la lectura que a mí me interesa.

Siempre he pensado y dicho a todos mis colaboradores en diversas etapas y foros: “Las malas hay que hacerlas buenas.”

La purga piñera no es el fin de la historia. Es un filtro. Y los filtros, por duro que suene, eliminan a los que no tenían estructura para resistir.

Esta purga está haciendo que ciertos productores decidan no sembrar la siguiente temporada. Otros están quebrando. Menos productores activos significa menos piña en el mercado en los próximos ciclos. Menos oferta con demanda constante tiene una sola consecuencia: los costos suben. Y el que resistió — el que tenía estructura, administración robusta y visión a largo plazo — de repente no solo sobrevivió. Tiene ventaja competitiva real en un mercado que se limpió solo.

Esa es mi forma de interpretar y convertir las malas en buenas. No por suerte. Por preparación.

Ray Dalio lo dice con una claridad que no tiene vuelta: todo es cíclico. Absolutamente todo.

Hoy es Costa Rica inundando el mercado americano. Hace años fue una temporada de calor extremo que destruyó cosechas. Antes fue exceso de agua. Antes de eso, algo más. Siempre hay algo. El mercado nunca está quieto y las condiciones nunca son permanentes — ni las buenas ni las malas.

Lo que cambia entre un productor y otro no son las condiciones que enfrentan. Las condiciones son las mismas para todos. Lo que cambia es desde dónde las enfrentan.

El que opera sin estructura ve la purga y reacciona: recorta, cancela, deja de sembrar, o quiebra. El que opera con estructura y visión a largo plazo ve la purga y resiste: mantiene, ajusta, y espera el momento donde el mercado se reequilibra a su favor.

La diferencia entre los dos no se construye durante la purga. Se construye antes, en los años donde todo iba bien y uno decidía si apostaba a la solidez o a la comodidad.

Nosotros apostamos a la estructura desde el principio. A la administración robusta. A la visión que va más allá de la temporada.

No porque supiéramos que venía esta purga específica. Sino porque en cualquier mercado, en cualquier industria, en cualquier momento, siempre viene algo. Y la pregunta que un dueño tiene que contestar antes de que llegue es simple:

¿Cuando venga la purga, vas a ser de los que resisten o de los que se van?

La respuesta no se da en el momento de la crisis. Se da en cada decisión de estructura que tomaste o no tomaste antes de que llegara.

Hay que estar listos. Siempre.